Zitácuaro

Granjas de Trucha en Zitácuaro contribuyen a conservar los bosques

Zitacuaro, Michoacán.- El agua que nace de los manantiales ubicados en el corazón de la reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, se ha utilizado para construir granjas de trucha, que dieron a los pobladores de este…

El agua que nace de los manantiales ubicados en el corazón de la reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, se ha utilizado para construir granjas de trucha, que dieron a los pobladores de este municipio una alternativa económica diferente a la tala ilegal de árboles. “Las granjas empezaron como un proyecto de gobierno para sacar a los talamontes y darles una ocupación, una forma de vida para que no le pegaran al bosque, y funcionó”, declaró Manuel Sarmiento biólogo y productor de trucha. Expuso que las personas que anteriormente se dedicaban a talar los bosques, hoy en día son las mismas que los protegen, pues entendieron que su actual negocio de la producción de trucha depende de ellos. “Si hay un incendio van para arriba, porque su negocio de las truchas depende del agua.

Han entendido que si no hay bosque no hay agua, si no hay agua no tienen medio para vivir, eso ha sido un efecto sumamente positivo para el ambiente”, indicó. Al respecto, el productor de trucha Alfredo Hinojosa, propietario de la granja El Pozo, señaló que tardaron alrededor de 10 años en reforestar la zona y aunque hubo resistencia de algunos pobladores en cambiar de actividad, al final se apoyaron entre los distintos ejidatarios para vigilar los montes. “Se vive mejor, en el talado del monte es un dinero que te lo ganas rápido pero no te ayuda para mucho, y en las truchas está constante el dinero, no se gana un gran dineral pero es constante”, señaló. Destacó que en la comunidad de Rincón de Ahorcados existen al menos 14 granjas de trucha de las 46 en total que están instaladas en todo Zitácuaro.

Éstas son el sustento de decenas de familias que encontraron en la acuacultura una nueva forma de vida. “En mi caso yo nada más terminé la primaria, pero gracias a dios mi hijo ya va a la prepa y tengo la oportunidad con mi granja propia de tener más entrada de dinero, para que mi hijo no batalle, hay que darle lo que nosotros no tuvimos”, dijo. Hinojosa declaró que además de aprender a cultivar trucha, los productores tomaron conciencia de lo necesario que es el cuidado ambiental, no sólo para su región, sino para otras partes del país. “Nosotros a los chilangos les estamos dando de tomar agua, porque nosotros, producimos trucha y producimos agua, porque antes estos cerros estaban talados ya no tenían ni qué agarrar”, manifestó.

En este sentido, el biólogo Sarmiento enfatizó en que “si en esta región se acaban los bosques, los primeros que van a sufrir feo van a ser en la Ciudad de México”, debido a que los manantiales de la zona alimentan el sistema Cutzamala que abastece de agua a la capital del país. Por ello, resaltó la contribución de las granjas de trucha al medio ambiente y a la calidad de vida de los pobladores de la zona. “Es una actividad importante desde el punto de vista económico, pero también desde el punto de vista social, estas comunidades antes no consumían proteína de pescado y despues de las granjas de trucha su nivel nutricional cambió totalmente”, dijo. Explicó que el cultivo de truchas requiere de condiciones específicas de ambiente y agua, por lo que los acuicultores emplean técnicas sustentables para su producción, como evitar cualquier tipo de contaminación e impedir la explotación del recurso hídrico. “Hay una competencia por el agua, esta agua la compite la Ciudad de México, la compite los aguacateros, los guayaberos ese es un conflicto que cada vez va creciendo”, advirtió. Sarmiento proyectó que el porvenir de la acuicultura y producción de trucha está relacionado con la generación de proteínas para la alimentación de la sociedad.

Describió que para generar un kilogramo de carne de res se necesitan 12 mil litros de agua, mientras un kilogramo de este pescado sólo requiere 40 litros, además que en este caso el líquido no se consume. “El futuro tiene que ver con la sensibilidad de las autoridades para darle un respaldo legal. Te exigen una concesión, pero la misma Comisión Nacional del Agua no te puede dar esa concesión, está como ese absurdo en la ley, pero por ahora no hemos tenido problemas”, aseguró.

Destacó que las granjas de trucha del municipio de Zitácuaro cuentan con certificaciones del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) en buenas prácticas que incluye el bienestar animal, manejo del alimento y de residuos. Aunque en particular, cada granja genera entre 10 y 12 toneladas de trucha se han organizado en sociedades de producción rural para integrar asociaciones que les permitan vender los pescados en un mercado más competitivo, en restaurantes y tiendas de autoservicio. Michín (pescado en náhuatl) es el ejemplo de una marca colectiva que distribuye en México entre 250 y 300 toneladas al año de truchas sustentables. Las truchas son peces carnívoros que crecen en temperaturas de alrededor de 11 grados centígrados, son demandantes de oxígeno, por lo que sus estanques para cultivo requieren de corriente continua y con caídas en el cauce, tienen la característica de nadar contra corriente y su producción tarda hasta un año y dos meses. “Hay que entender que la trucha no es un pescado económico porque es un pescado de alta calidad, no es fácil producirlo pero es un pescado que compite con el salmón y lo estamos desplazando. “Además, la reciben bien porque la gente cada vez busca alimentos sanos, alimentos que no tengan antibióticos”, detalló el biólogo. Reiteró la contribución que realizan las granjas de trucha al medio ambiente, resaltó que esta especie funge como un indicador biológico de calidad de agua potable.

También, al cultivarse en territorio nacional se reduce la huella de carbono en su traslado a diferencia de los pescados importados de otros países. Manuel Sarmiento es dueño de la granja Nemi que cuenta con 10 hectáreas de bosque que están registradas ante la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) como área natural protegida voluntaria. “Este predio es la prueba que se puede generar riqueza respetando la naturaleza, aquí no se tiraron árboles grandes y es mucho lo que se inculca a la gente aquí”, expresó.

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